Como dirian en "La Luciernaga": "Una extraña mezcla de realidad y ficción"...
LO MEJOR DE MAMERTOONS
lunes, 26 de septiembre de 2011
viernes, 23 de septiembre de 2011
EDUCADOS Y ADOCTRINADOS...
Lleva dos años vacía, sin que el sonido del alumnado ni el ruido de las bandejas metálicas se hagan oír en sus pasillos, en sus aulas o en el comedor. Durante décadas fue una escuela en el campo, uno de esos preuniversitarios cubanos que intentaba vincular el estudio con el trabajo y donde los adolescentes permanecían internos. Pero desde el curso 2009-2010 la mayoría de estos centros docentes cerraron sus puertas, ante la evidencia del fracaso pedagógico y productivo. En lugar de formarse en la práctica del trabajo agrícola, los becados se entrenaban en las hábiles mañas de simular que laboraban, mientras en los albergues florecían la promiscuidad y el matonismo. Afortunadamente el experimento terminó, no sin antes dejarnos una mezcla de recuerdos agridulces a quienes lo vivimos en carne propia. El gobernante Raúl Castro anunció su cierre en medio de un proceso por reducir costes y hacer que el pragmatismo se impusiera allí donde solo había primado el desatino. Los bloques de concreto, erigidos en medio de la nada, que albergaban estas becas, ahora están reutilizados algunos como viviendas o instituciones, otros simplemente abandonados. Ruinas nuevas, arquitectura ya desechada de una época reciente que terminó.
Y después empezamos a recoger los frutos de la improvisación, el bajo nivel de quienes arriban a la enseñanza superior, la ausencia de una formación ética entre los más jóvenes y la pérdida casi total del reconocimiento social que una vez rodeó a la figura del maestro. Tras juguetear de todas las formas posibles con la alquimia de la enseñanza, ahora el Ministerio de Educación intenta reparar el daño ocurrido. Se ha ampliado, por ejemplo, el tiempo de formación de quienes llevan la responsabilidad de instruir en las escuelas primarias y secundarias. La desactivación de muchas escuelas de régimen interno, también ha sido un paso recibido con alivio por los padres.Aunque esta "idea del Comandante en Jefe" de fomentar los preuniversitarios en el campo llegó a su fin, todavía queda mucho por hacer para sacar del atolladero a la educación pública en Cuba. A lo largo y ancho de la geografía nacional las instalaciones escolares abundan y cada niño o joven tiene acceso gratuito a ellas, sin embargo, el bajo nivel profesoral, el deterioro material de la infraestructura docente y el excesivo componente ideológico conspiran notablemente contra su calidad. Los años dorados de la enseñanza en la isla parecen haber quedado atrás, se extraviaron junto a la pérdida del subsidio soviético y el desmembramiento del Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME). Lo cual confirma que aquellos publicitados logros educativos no estaban realmente respaldados por el desarrollo económico de la nación, sino que dependían directamente del apadrinamiento llegado desde el Kremlin.
Con la crisis de los años noventa, uno de las primeras señales del deterioro fue el éxodo masivo de maestros hacia sectores mejor remunerados. En la carpeta de un hotel, tras el timón de un taxi o como contador de alguna empresa de capital mixto, laboraban quienes antes enseñaban matemáticas, física o español en un aula. El déficit de educadores intentó paliarse y fue -al decir de los más viejos- peor el remedio que la enfermedad. Formados a la carrera, los profesores emergentes coparon las cátedras y hundieron aún más la otrora "joya de la corona" del socialismo cubano. No solo exhibían una insuficiente preparación, sino que venían aliados de una herramienta que lanzó en caída libre la formación de valores y la interacción con los estudiantes: las llamadas tele-clases.
Durante más de un lustro, en la enseñanza media, las horas lectivas impartidas desde el televisor llegaron a ocupar hasta el 60% de la totalidad del programa docente. Manejar un mando a distancia para apagar o encender la pantalla era más importante que saber de geografía o gramática. Sin embargo, aún en los murales de cada aula, en los libros de historia y hasta en las lecturas para aprender a leer, sigue estando presente un componente que se resiste a ceder espacio: la ideología. Ni las consignas, los lemas, la adoración a los líderes ni el estudio del marxismo leninismo serán eliminados con las nuevas transformaciones educativas. El actual ministro de Educación Superior, Miguel Díaz Canel, ha ratificado también la premisa de que "la Universidad es para los revolucionarios", lo cual más bien promueve la simulación que la fidelidad política.
Encima de eso, la educación pública sigue interpretándose como una dádiva, un regalo, y no como un derecho sobre el que cada ciudadano podría exigir y demandar. Ante la menor crítica hecha al Gobierno, la primera respuesta es recordarnos que no pagamos ni un centavo por sentarnos en un aula, desconociendo así que el monto destinado a ese sector proviene de las arcas nacionales y por ende sale de nuestros bolsillos o de los recursos nacionales que nos pertenecen. No nos está permitido tampoco protestar en las calles para que nuestros hijos tengan una instrucción de mayor calidad y sin la influencia directa de las premisas de un partido, pero algo se ha logrado. Nuestra pequeña victoria tiene como trofeo un enorme albergue de concreto abandonado en mitad de la nada, un experimento educativo que quedó atrás.
Yoani Sánchez, periodista cubana y autora del blog Generación Y. © Yoani Sánchez / bgagency-Milán.
Yoani Sánchez, periodista cubana y autora del blog Generación Y. © Yoani Sánchez / bgagency-Milán.
jueves, 22 de septiembre de 2011
CONDENADO NOGUERA...
Según el extracto de prensa, Jorge Noguera fue el asesino del profesor Correa de Andréis, por lo que pagará 16 años de prisión. Los otros nueve los queda debiendo por haber obstaculizado la acción de sus subalternos en la lucha que tan valerosamente habían emprendido contra 'Jorge 40' y sus secuaces; por haber puesto el DAS a las órdenes del paramilitarismo y por haber vendido información secreta a estos criminales.
En el asesinato de Correa, la Corte le quitó a Noguera la condición de "coautor" por la de "autor mediato". Dicho con la mayor simpleza, el viraje significa que la Corte no pudo acusar a Noguera por haber participado en el crimen del profesor. Con toda su perversa imaginación, y con la imaginación criminal de su obsecuente servidor Rafael García, no pudo encontrar una sola prueba de la comisión de este asesinato. ¿Y entonces, para qué está Roxin?
Ya lo habían probado contra el general Arias Cabrales. No era sino acomodar la historia y aplicar la dosis. La tesis de Roxin fue la que sirvió en Alemania para condenar a los jefes nazis de todas las atrocidades del nazismo. Tratándose de una estructura criminal, los que la dirigen pagan por todo lo que en ella se hizo. No hay para qué demostrar responsabilidad individual.
En el caso del Palacio de Justicia, nuestro Ejército fue una estructura criminal, y por ser su jefe el general Arias Cabrales responde por todos los desaparecidos, aunque no haya una sola prueba en su contra. Es el hombre de atrás. En el caso de Correa de Andréis, no hay una solo prueba contra Noguera, pero como el DAS es otra empresa criminal, paga por ella. Pero surge un problemita. El DAS no mató a Correa. No importa. Los paramilitares, que sí lo mataron, también son una empresa criminal. Y como a pesar de mil negativas de los jefes paramilitares respecto a sus relaciones con el DAS, un "pitirri" dijo que un detective de la Costa había saludado a un paramilitar, eso demuestra que la empresa criminal paramilitar estaba asociada con la empresa criminal DAS. Y como Noguera era el jefe del DAS, luego como "autor mediato" mató a Correa. Y no habiendo horca disponible, como en Nuremberg, lo mandan 16 años a la cárcel.
La atrocidad jurídica que describimos no es la única. Apenas empezamos. Porque para condenar a Noguera como servidor de los 'paras', la Corte no les cree a todos los miembros de esa organización que negaron cualquier vínculo que con él tuvieran. La Corte no les cree a los bandidos cuando absuelven a las víctimas. Solo les cree cuando las condenan. Así que se requería otra prueba. Que no falta. ¿No serían útiles los miembros del DAS que Noguera destituyó por incompetentes y porque nunca hicieron nada en sus largos años de DAS contra 'Jorge 40'?
Aquellos años, precisemos, en los que este bandido, enfrentado a otro igual o peor que fue 'Simón Trinidad', se adueñó del departamento del Cesar y lo maltrató a sus anchas.
La Corte no se para en pelillos. Gómez Quintero puede ser mal jurista y mal escritor, pero es pertinaz e imaginativo. Y fragua esta historia: cuando los testigos contra Noguera obraban en el DAS, la lucha contra el paramilitarismo corría a pedir de boca. Cuando llegó Noguera y los destituyó, es decir, cuando se posesionó el presidente Uribe y salvó al Cesar y destruyó a las Farc y puso al paramilitarismo contra las cuerdas, empezó la violencia en el Cesar. Y lo dice sin ambages. Y hasta ahora, sin señales de arrepentimiento. Y sin asomo de vergüenza.
A los colombianos ya se nos olvidó todo. Hasta la Historia que vivimos. Y tragamos entero. Como seguimos tragando entero esta sentencia y las hazañas dialécticas de sus impertérritos autores y de sus entusiastas coautores. Este drama continuará.
El Tiempo, 22 septiembre 2011
miércoles, 21 de septiembre de 2011
CON CARA GANAN, CON SELLO NO PIERDEN...
Existen algunos medios de comunicación y algunos columnistas que han tratado de crear un ambiente favorable a la condena del Coronel Luis Alfonso Plazas Vega por los hechos relativos al Palacio de Justicia.
La táctica es simple pero perversa: emitir las informaciones y opiniones bajo la óptica, en la forma y en el tiempo que así le conviene a la Fiscalía General de la Nación y a los apoderados de las alegadas víctimas, y someter a silencio la voz del acusado y de su defensa.
Claro está, cuando los vientos soplaban a favor de ellos, esto es, con el inicio de la investigación, con la indagatoria, con la aparición de dudosos testigos en su contra, con la medida de aseguramiento, con el llamamiento a juicio y, finalmente, con la injusta condena en su contra, el suministro de noticias era amplio, constante, masivo. Para ellos, esto no era intromisión a la justicia, o intento de presionar a los jueces, sino el puro ejercicio de la libertad de información que garantiza nuestra Carta Magna.
Ahora que los vientos corren en contra de ese interés de ver condenado al Coronel Plazas, que está demostrado que no hay certeza en el hecho de la supuesta desaparición de unos ciudadanos, que se vino a saber que unos testigos (René Guarín) callaron ante la justicia el pequeñísimo detalle de que eran miembros del M-19, que otros testigos (Édgar Villamizar) al parecer fueron suplantados para conseguir acusaciones falsas en contra del Coronel Plazas, la difusión de informaciones en ese sentido, para esos mismos medios y columnistas, no es el ejercicio de la libertad de información, sino un intento de presionar a la justicia.
Como queda claro, aplican estos personajes la ley del embudo, lo ancho para ellos y lo angosto para los demás. Aplican ese juego tramposo que jugaban los niños hace muchos años, el de "Con cara gano yo, con sello pierdes tú".
Aplican una doble moral, o relatividad moral, como se quiera, puesto que la información que se difunde, cuando sirve o ambienta una condena en contra del Coronel Plazas, es ejercicio de la libertad de información, pero cuando la información es favorable o tiende a demostrar su inocencia, es una forma de presionar y de hacer intromisión a la justicia.
Han sido muchos los ejemplos en este país, donde personalidades se ponen de acuerdo para hacer un comunicado y publicarlo en un diario de circulación nacional, sin importar la existencia de un proceso judicial por el respectivo asunto.
Pero claro, en aplicación de esa doble moral en cita, cuando el comunicado lo firman sindicalistas, pensadores o intelectuales de izquierda, es un ejercicio de libertad de opinión, pero si lo firman oficiales en activo o en retiro, pensadores o intelectuales de derecha, reclamando el reconocimiento de la inocencia del Coronel Plazas, es un ejercicio inoportuno de intromisión y de presión a la administración de justicia.
Si Piedad Córdoba dice que en Colombia "necesitamos muchos hombres que sean capaces de resistir la lucha, así como lo hizo Manuel Marulanda ", no es apología del delito o del terrorismo, sino el ejercicio de la libertad de opinión, pero si el General Alejandro Navas dice que el Coronel Plazas es un héroe nacional y que lo considera absolutamente inocente, es una inadmisible intromisión a la administración de justicia y un intento de presionarla.
¿Puede el lector imaginarse el escándalo que se hubiera suscitado al ver, por ejemplo, al Procurador en eventos sociales con reinsertados de las Auc? Pero el magistrado que investiga los vínculos de políticos con las Auc, sale orondamente en fotos de eventos sociales con el senador cuyo padre le da nombre a un frente guerrillero y con un reinsertado del Eln, y nada pasa, nadie dice nada.
Preocupa inmensamente la doble moral que manejan esos medios y columnistas, puesto que los deja en evidencia de lo que será su actitud, por ejemplo, frente a un eventual proceso de diálogo con las guerrillas de izquierda, donde ya podemos prever que serán complacientes y laxos con ellos, cuando años antes fueron implacables y reacios a la negociación con los grupos armados de derecha, y con estos dobles raseros, jamás podrá existir un verdadero proceso de reconciliación nacional basado en el reconocimiento de la verdad y en la obtención de justicia para todos.
El Colombiano 21 de septiembre de 2011
La táctica es simple pero perversa: emitir las informaciones y opiniones bajo la óptica, en la forma y en el tiempo que así le conviene a la Fiscalía General de la Nación y a los apoderados de las alegadas víctimas, y someter a silencio la voz del acusado y de su defensa.
Claro está, cuando los vientos soplaban a favor de ellos, esto es, con el inicio de la investigación, con la indagatoria, con la aparición de dudosos testigos en su contra, con la medida de aseguramiento, con el llamamiento a juicio y, finalmente, con la injusta condena en su contra, el suministro de noticias era amplio, constante, masivo. Para ellos, esto no era intromisión a la justicia, o intento de presionar a los jueces, sino el puro ejercicio de la libertad de información que garantiza nuestra Carta Magna.
Ahora que los vientos corren en contra de ese interés de ver condenado al Coronel Plazas, que está demostrado que no hay certeza en el hecho de la supuesta desaparición de unos ciudadanos, que se vino a saber que unos testigos (René Guarín) callaron ante la justicia el pequeñísimo detalle de que eran miembros del M-19, que otros testigos (Édgar Villamizar) al parecer fueron suplantados para conseguir acusaciones falsas en contra del Coronel Plazas, la difusión de informaciones en ese sentido, para esos mismos medios y columnistas, no es el ejercicio de la libertad de información, sino un intento de presionar a la justicia.
Como queda claro, aplican estos personajes la ley del embudo, lo ancho para ellos y lo angosto para los demás. Aplican ese juego tramposo que jugaban los niños hace muchos años, el de "Con cara gano yo, con sello pierdes tú".
Aplican una doble moral, o relatividad moral, como se quiera, puesto que la información que se difunde, cuando sirve o ambienta una condena en contra del Coronel Plazas, es ejercicio de la libertad de información, pero cuando la información es favorable o tiende a demostrar su inocencia, es una forma de presionar y de hacer intromisión a la justicia.
Han sido muchos los ejemplos en este país, donde personalidades se ponen de acuerdo para hacer un comunicado y publicarlo en un diario de circulación nacional, sin importar la existencia de un proceso judicial por el respectivo asunto.
Pero claro, en aplicación de esa doble moral en cita, cuando el comunicado lo firman sindicalistas, pensadores o intelectuales de izquierda, es un ejercicio de libertad de opinión, pero si lo firman oficiales en activo o en retiro, pensadores o intelectuales de derecha, reclamando el reconocimiento de la inocencia del Coronel Plazas, es un ejercicio inoportuno de intromisión y de presión a la administración de justicia.
Si Piedad Córdoba dice que en Colombia "necesitamos muchos hombres que sean capaces de resistir la lucha, así como lo hizo Manuel Marulanda ", no es apología del delito o del terrorismo, sino el ejercicio de la libertad de opinión, pero si el General Alejandro Navas dice que el Coronel Plazas es un héroe nacional y que lo considera absolutamente inocente, es una inadmisible intromisión a la administración de justicia y un intento de presionarla.
¿Puede el lector imaginarse el escándalo que se hubiera suscitado al ver, por ejemplo, al Procurador en eventos sociales con reinsertados de las Auc? Pero el magistrado que investiga los vínculos de políticos con las Auc, sale orondamente en fotos de eventos sociales con el senador cuyo padre le da nombre a un frente guerrillero y con un reinsertado del Eln, y nada pasa, nadie dice nada.
Preocupa inmensamente la doble moral que manejan esos medios y columnistas, puesto que los deja en evidencia de lo que será su actitud, por ejemplo, frente a un eventual proceso de diálogo con las guerrillas de izquierda, donde ya podemos prever que serán complacientes y laxos con ellos, cuando años antes fueron implacables y reacios a la negociación con los grupos armados de derecha, y con estos dobles raseros, jamás podrá existir un verdadero proceso de reconciliación nacional basado en el reconocimiento de la verdad y en la obtención de justicia para todos.
El Colombiano 21 de septiembre de 2011
martes, 20 de septiembre de 2011
POPULISMO DESVIADO...
El problema no radica en la evidente ignorancia de Garzón sobre estos temas.
La destemplada reacción del vicepresidente de la República, Angelino Garzón, a los datos de pobreza del Gobierno ha despertado un debate sobre estas cifras sociales. El segundo de la Casa de Nariño rechazó los resultados de la nueva metodología de Planeación Nacional, que establece el valor mensual de la línea de pobreza en 187.079 pesos.
Garzón dijo que el monto "es una verdadera ofensa para la gente pobre", y les ofreció a los asesores "regalarles los 190.000 pesos para que nos vayamos a Corabastos... para ver si hacemos un mercado de cuatro personas de un mes". Al igual que con sus declaraciones a favor de un salario mínimo más alto, el Vicepresidente demerita las conclusiones técnicas a favor de posturas que sabe que ganarán el fervor popular.
Al establecer una línea de pobreza monetaria para una sociedad, entidades como el DNP y el Dane buscan responder a una difícil pregunta: ¿cuántos pesos requiere un hogar para adquirir una canasta básica? Las formas de calcular ese monto están permanentemente sujetas a discusiones académicas, a comparaciones internacionales e interregionales y a revisiones de organismos multilaterales. Los retos empíricos no son pocos; cómo construir una canasta calórica que se ajuste a la diversidad regional y social de un país como Colombia o cómo clasificar a quienes dicen no devengar ningún dinero, entre otros.
El Gobierno convocó a una misión de economistas expertos, provenientes de distintas universidades y escuelas, con el acompañamiento del Banco Mundial y la Cepal, para ajustar los datos de años anteriores y construir una nueva metodología que responda mejor a tales limitaciones teóricas.
Simultáneamente, Planeación Nacional trabajó con la Universidad de Oxford para aplicar otro cálculo de pobreza multidimensional, que busca complementar los enfoques tradicionales basados exclusivamente en el ingreso.Ese esfuerzo serio, transparente y de varias instituciones es hoy objeto de las burlas del Vicepresidente.
Cuantificar a los pobres constituye una tarea con una doble dimensión: la técnica y la ético-política. El ámbito del DNP y del Dane es la primera. Las líneas de pobreza e indigencia son un indicador global que le sirve al Gobierno de punto de partida de sus intervenciones sociales. Para ello necesita ser consistente en sus cálculos, compararse con otras mediciones de países similares y reflejar los hábitos de consumo de los pobres. Si existen críticas a estas mediciones, deberían hacerse en ese mismo lenguaje.
En su faceta ético-política, calcular la pobreza implica conocer la magnitud del fracaso redistributivo de una economía. Al contar a los más vulnerables, una administración traza su punto de referencia para la evaluación posterior de su programa social.
Asimismo, una sociedad como la colombiana puede considerar inaceptable que 16,9 millones de compatriotas en el 2010 sean pobres por ingresos y actuar en consecuencia en las urnas.
El afán populista de Garzón lo conduce a mezclar ambas esferas en sus injustos ataques. Se puede compartir con el alto funcionario la indignación ante un índice de 37,2 por ciento y respetar las herramientas metodológicas construidas por el Gobierno.
Pero al sugerir que los técnicos "viven en un mundo extraño", el Vicepresidente transmite una mentirosa caricatura del compromiso de estas entidades públicas con las estadísticas.
El problema no radica en la evidente ignorancia de Garzón sobre estos temas, sino en que desvía el debate de su foco: ¿cuáles son las estrategias del Gobierno para elevar cientos de miles de hogares por encima de ese indicador?
editorial@eltiempo.com.co
EL VICEPRESIDENTE
No hay otra institución política que le traiga a la República más dolorosos recuerdos que la Vicepresidencia. La cuestión puede remontarse a los días de la República naciente, cuando las desavenencias de Bolívar y Santander produjeron, nada menos, que la disolución de la Gran Colombia, la conspiración de la noche septembrina y el exilio de Santander, piadosa medida con la que el Libertador perdonó la pena de muerte que le había sido decretada al jefe de aquel atroz atentado.
La Patria, septiembre 20 de 2011
Cerrando el trágico siglo XIX, exactamente para el Gobierno que se posesionó el 7 de agosto de 1898, fueron elegidos Manuel Antonio Sanclemente y José Manuel Marroquín, para los cargos de Presidente y Vicepresidente de la que ya era la República de Colombia. En buena medida la Guerra de los Mil Días, y con seguridad la pérdida de Panamá, resultaron de los enfrentamientos entre estos dos personajes. Se comprende por qué esa dignidad fue suprimida por casi un siglo de nuestra Constitución.
Pero vino la Constitución de 1991, la vigente, cuya inspiración y redacción se le confió, en alta medida, a los guerrilleros del M19 y a otros de parecidas ejecutorias. Y entre los entuertos de esa triste experiencia, habremos de observar éste que ahora nos aflige.
Lo invito a que haga el experimento que le propongo, querido lector. Pregúntele a un número cualquiera de ciudadanos, qué oficio tiene nuestro personaje, y sin vacilación le dirán que es el segundo en el Gobierno, después del Presidente. Y menuda sorpresa se llevarán cuando usted los corrija, para decirles que el Vicepresidente no es nada en el Gobierno, y que no tiene ninguna función pública. ¿Por qué entonces la casa que le han dado al pie de la de Nariño, muy Salmona y muy llena de aparato? Pues porque aquí somos así.
Puro folclor. El Vicepresidente no tiene funciones, no tiene mando, no es parte del Gobierno. Su oficio, si por tal pudiera llamársele, es esperar juicioso a que el Presidente tenga un accidente, que se muera o quede por largo tiempo inhabilitado, o que le ocurra ese otro accidente que sería la renuncia. Entonces se posesionaría como Presidente, por el tiempo que le falte al elegido como tal.
Mientras tanto, carece de funciones, de representatividad, de todo.
La Constitución dispone que el Presidente podría darle determinadas funciones al elegido como Vicepresidente. Como mandarlo de embajador a Bangladesh, o a otro más lejano lugar, que sería lo aconsejable. O como confiarle alguna otra función específica. ¡Pobre Constitución! A Angelino no le han dado ninguna facultad y se las toma todas. Y no pasa nada. A la Oficina Jurídica de Palacio acudimos en derecho de petición para que nos aclarara el tema, y la respuesta fue tan melancólica, tan pobre, que mejor ni mencionarla.
No hay nada tan peligroso como un desocupado con iniciativa. Y si se le agrega que el desocupado con iniciativa tiene ínfulas y ambiciones y título pomposo, la cosa es insufrible. Que es lo que empieza a sentir Santos respecto de Garzón, y lo que le ha pasado a varios de sus ministros. Cuando menos lo piensan, sale Angelino a contradecirlos, a regañarlos, a proponerles camorra. Y los ministros no saben qué hacer, como que sienten que le deben respeto a quien no está respetando su fuero.
Se debe a lo dicho que el Presidente haya salido a enfrentar a su Vicepresidente, diciendo en discurso público que los problemas del Gobierno se deben resolver en su interior. Pero ocurre que Angelino no es parte del Gobierno, que no es subalterno de Santos y que puede decir y hacer lo que le venga en gana, creando problemas de mando insolubles y problemas de imagen gravísimos. Por ahora, Garzón se limita a intervenir en cuestiones de petróleos, de orden público, de paz con las Farc y en asuntos económicos y laborales.
Ya recordó que fue elegido con nueve millones de votos y advirtió que no se va a callar. Pero la culpa no es suya. Es de los insensatos que redactaron ese disparate que es la Constitución de 1991. ¡Pobre Santos!
viernes, 16 de septiembre de 2011
COLOMBIA ¿PAIS MEDIOCRE?
Una de las frases que he leído y que más me ha gustado la encontré en un libro que invita a la reflexión y, por ende, recomiendo: “El hombre mediocre” Obra escrita por el italiano Giusseppe Ingegneri o por el argentino José Ingenieros (escojan ustedes pues se trata de la misma persona).
La frase
"Sin la sombra ignoraríamos el valor de la luz"
Cierto, tenemos la maldita tendencia a valorar lo bueno gracias a la presencia de lo malo. Eso, aparte de hacernos mediocres, es una manera implícita de justificar la existencia de todo aquello que debemos rechazar. Desgraciada justificación que impide erradicar lo que no debieramos hallar y que, muchas veces, deriva de una percepción subjetiva que nos hace valorar algo malo gracias a la presencia de algo igualmente malo, constituyéndose ello, en algo -además de anodino- mucho peor. Algo así sucede en Colombia, un país que ha padecido una violencia absurda. La incapacidad de ejecutar acciones que conduzcan a su efectiva y absoluta eliminación por parte de generaciones anteriores, e inclusive aquellas que hoy encuentran el ocaso, ha sido más que comprobada. ¿Por qué? ¡Porque han sido mediocres!
Incluso hoy, los protagonistas del acontecer nacional, son el reflejo contemporáneo de una mediocridad que lamentablemente no hemos podido superar. Es curioso por ejemplo, leer una columna que rechaza y enfatíza el horror originado por grupos de derecha y, al mismo tiempo, calla el horror que proviene de la izquierda. Y resulta igualmente curioso lo contrario: el rechazo de las acciones guerrilleras por parte de alguien que no menciona a los paramilitares. Eso es Colombia, un país capaz de polarizarse frente a grupos; un país compuesto por tuertos cuyo único ojo sólo es capaz de cuestionar un único emisferio; un país que rechaza una mitad de la violencia y justifica, acepta o ignora la otra; un país que tolera uno de los discursos auspiciadores de tanta atrocidad. En fín, un país mediocre.
¡No nos alarmemos! No todos los colombianos hacen parte de dicha mediocridad. Hay una Colombia peor: la que ignora todo. La Colombia a la que no le importa que Piedad Córdoba sea incapaz de referirse a la guerrilla en términos despectivos por cuenta de su papel de mediadora; la Colombia a la que le importa un soberano tubo el hecho de que los grupos paramilitares estén más vivos que nunca (ahora se llaman Bacrim); la Colombia que no entiende, o mejor, que no quiere entender que la violencia debe ser rechazada de forma tajante sin importar el orígen o las “causas” o “discursos” que la propician. Porque nada es más mediocre que tratar de explicar la violencia; nada es más mediocre que justificarla.
Por fortuna, hay una esperanza. El hecho de que exista el relevo generacional nos permite pensar en la posibilidad de cambiar el presente encausándolo a un mejor futuro. Las nuevas generaciones tenemos la obligación con las generaciones próximas de cambiar las actuales circunstancias. Sólo podremos lograrlo si cambiamos la actitud mediocre que hemos heredado.
Por @millersoto letramenuda.com lunes, 12 de septiembre de 2011
TRANSMILENIO ES LO PEOR... ¿SERA CIERTO?
Lo que está ocurriendo en los medios de comunicación con el tema de Transmilenio, me recuerda la estrategia que utilizaron cuando estaba en furor la adjudicación del tercer canal de televisión.
A diario, RCN y Caracol difundían todas las actuaciones de sus abogados, daban a conocer la vida, obra y milagros de los comisionados de televisión, maximizaban cualquier situación y la convertían en un escándalo que adobaban con los comentarios improvisados de la gente en la calle.
En esa campaña contra el tercer canal, RCN y Caracol no ahorraron esfuerzos, cuidándose de mencionar el interés directo que tenían en desprestigiar la iniciativa. Sin embargo, lograron su propósito y el asunto del tercer canal quedó en la mente de la ciudadanía, como un embeleco inconveniente y lleno de corrupción.
A esto se suma la negativa del gobierno Uribe de pautar en los medios de comunicación, situación que era usual antes de 2002 y es normal ahora, en pleno 2011. El gobierno de turno pautaba, no por la utilidad de informar, sino por el mecanismo de presión que puede utilizar en cualquier momento contra el medio no alineado.
Total: los interesados en conservar el monopolio de la televisión en Colombia, mantuvieron por varios meses la campaña de desprestigio y finalmente lograron su propósito de evitar la competencia, gracias al apoyo de la ciudadanía desinformada y manipulada para favorecer la conveniencia de los dos grupos económicos que son dueños de los dos canales privados.
La misma estrategia se viene utilizando con el tema de Transmilenio: no hay día ni emisión en que RCN y Caracol no emitan informes “noticiosos” sobre la inconveniencia del Sistema: que los botiquines de las estaciones tienen los medicamentos vencidos, que los extintores están guardados porque se los roban, que a los conductores los hacen trabajar 18 horas y que todo es culpa del pésimo diseño del contrato entre la ciudad y los operadores de Transmilenio.
La última información difundida por RCN y Caracol se refiere a un concepto del IDU en el que manifiesta que la solución a los problemas de las lozas de la troncal Caracas es reponerlas en su totalidad. Eso suena muy bonito en una campaña electoral, pero la realidad es que volver a construir la troncal, además de los costos, implicaría el colapso de la movilidad capitalina.
Mientras tanto, los mismos medios empeñados en amplificar las fallas de Transmilenio, no tocan al transporte público tradicional, ni le exigen, ni exponen a diario sus miserias. Eso sería inconveniente en plena campaña, pues las mafias de los transportadores tienen una gran influencia en el tema electoral, a tal punto que financian concejales que después, ya elegidos, complicarán la gestión de aquel que intente tocarlos.
Ahora bien: mientras RCN y Caracol difunden su campaña de desprestigio, no se oye una sola palabra sobre las alternativas disponibles para los usuarios del Sistema, pues realmente no existen y a lo sumo, el Sistema Integrado de Transporte Público estará en plena operación en dos años, si todo sale bien.
Lo cierto es que la campaña contra Transmilenio tiene destinatario propio: Enrique Peñalosa, el alcalde que copió el modelo de Curitiba, Brasil, y trató de adaptarlo a las necesidades de Bogotá. No se puede negar que el Sistema tiene fallas, que debe mejorar diversos aspectos, que el problema del relleno fluido en la troncal Caracas es grave, pero más allá de las utopías del metro —estilo Samuel— ningún alcalde ha desarrollado soluciones reales al problema del transporte en la ciudad.
Curiosamente, las fuentes que utilizan RCN y Caracol son oficiales: La Personería de Bogotá y el IDU. En cuanto a la Personería, es bueno recordar que está a cargo de Francisco Rojas Birry, miembro del PDA quien se atornilló al puesto, pese a las investigaciones sobre sus nexos con el extraditado David Murcia Guzmán. Sobre el IDU, bastión clientelar del Polo, tampoco resulta extraño que mediante informes y recomendaciones trate de influir en las elecciones del 30 de octubre.
Aunque ya sabemos a quién tratan de perjudicar los informes oficiales que amplifican RCN y Caracol, no resulta tan sencillo entender a quién benefician. No es al candidato del Polo, el desconocido Aurelio —que empapela la ciudad con su nombre—, pues en las encuestas apenas registra y sabe que su aspiración no tiene futuro alguno. El beneficiado con la campaña de desprestigio es Gustavo Petro, el verdadero candidato del chavismo, quien está disputando, cabeza a cabeza, la Alcaldía de Bogotá con Enrique Peñalosa.
El candidato de la izquierda, ahora todo dulzura y suavidad, ha trabajado activamente para desdibujar sus vínculos: no habla de Chávez, ni expresa sus simpatías por el dictador venezolano. Reniega del Polo, cuando muchos de sus directivos y simpatizantes se deslizaron a su campaña, más que por identidad con la aparente disidencia, por afinidad ideológica con el proceso que ha determinado dejar al Polo como una marca política perdedora y responsable de la debacle capitalina, mientras que la nueva marca, Progresistas, no tiene cargas y se vende como cristalina, transparente y muy honrada. Esta estrategia de desinformartsija subestima públicamente el poder comunista y acalla los temores de sus adversarios mediante la fabricación de crisis falsas, divulgación de debilidades y disidencias en el seno del mundo comunista. Pero no lo pueden ocultar: PDA y Progresistas son las marcas de venta para un solo producto: el socialismo del siglo XXI.
atrabilioso.blogspot.com 12 de sptiembre 2011
martes, 6 de septiembre de 2011
LA GRAN INDECENCIA PARLAMENTARIA
Que el Congreso Nacional abra una licitación valorada en $40.000.000.000 para tomar en alquiler 476 vehículos, que adjudicará en enero, de los cuales entregarán dos para el servicio a cada congresista. El costo mensual por cada automotor será de $7'000.000, mientras miles de damnificados de la pasada tragedia invernal continúan en la cochina calle, viviendo de la caridad pública.
La indecencia mínima. Que el salario mínimo de un trabajador raso sea hoy de $532.500/mes y el de un Congresista de $33'996.000, pudiendo llegar, con dietas y otras prebendas, a $38'500.000/mes. Con oficinas, asesores, teléfonos fijos y celulares, carros, tiquetes aéreos gratuitos, además de los mejores servicios de salud.
Otras indecencias. Indecente es quien afirma que es riqueza ganar en Colombia $187.000. Indecente resulta que un profesor, un maestro, un catedrático universitario o un cirujano de salud pública, ganen menos que el concejal de un municipio de tercera categoría. O que los políticos se suban sus retribuciones en el porcentaje que les apetezca (siempre por unanimidad, por supuesto y, al inicio de la legislatura).
Tenemos más. Es indecoroso que un ciudadano se vea obligado a cotizar hasta 35 años y tener 62 años para percibir una pensión y otros -para cobrar la pensión máxima- sólo necesiten jurar el cargo y estar un tiempito devengando de lo lindo. Es indecente que los congresistas sean los únicos trabajadores de este país que están exentos de tributar un tercio de su sueldo. Y que en la administración de justicia haya sueldos astronómicos que ya desearían los técnicos más calificados.
Más indecencias. Que el ingente dinero destinado a sostener a los partidos sea aprobado por los mismos políticos que viven del erario. Es indecoroso que a un político no se le exija superar una mínima prueba de capacidad para ejercer su cargo. (Ni cultural, ni intelectual.) ¡Sólo basta estar en la bancada mayoritaria y patrocinado por dineros sucios!
Contratación indecente. Indecente es el político que es elegido, se llena los bolsillos de dinero en lugar de gobernar y solo quiere contratar. Indecente es el costo que representa para la administración de justicia los viáticos, viajes (siempre en primera clase), comidas, comunicaciones, guardaespaldas, escoltas, carros último modelo blindados, tarjetas de crédito y varios etcéteras y se le niegue a los soldados de la patria un aumento digno en sus salarios y los presupuestos no alcancen ni para sus prótesis en los hospitales.
Otro torrente. Mortificante que los congresistas tengan seis meses de vacaciones remuneradas al año. Irrita que el dinero de las regalías, destinado al desarrollo de las regiones y clases menos favorecidas, se quede en manos de gobernadores y alcaldes corruptos y sus secuaces. Indigna que a los abnegados soldados de la patria que dedicaron su vida para hacer de Colombia un mejor país, queden en la más completa ruina, sin un defensor pagado por el mismo Estado. ¡No hay derecho!
El Nuevo Siglo, 5 de septiembre 2011
lunes, 5 de septiembre de 2011
EL MAMERTO BOGOTANO...
El sentido más indicado para reconocer a un mamerto es el oído. Su discurso acartonado, compuesto por distintas configuraciones de las mismas palabras, es inconfundible; el vocabulario es reducido: sistema, contra, represión, revolución, opresión, pobreza, lucha, imperio, burguesía, explotación, pueblo; las configuraciones, infinitas: “Lucha contra el imperio”; “Explotación imperialista del pueblo”; “Pueblo oprimido por el sistema”; “Sistema imperialista burgués”; “Pobreza y opresión, igual revolución”. Sólo son ejemplos; combínense aleatoriamente, en letras apeñuscadas cuando es por escrito, y se tiene con estas palabras un panfleto listo para las imprentas de tinta roja del centro de Bogotá.
A la vista, su forma anticuada de vestir es más opaca y homogénea. Su moda está dominada por los colores cafés desteñidos, sacos viejos con parches en los codos, cuellos de tortuga, botas militares y jeans con camiseta oscura en los más jóvenes. Faldas no hay; no sólo por la carencia sistemática de una población de mamertas saludable para la supervivencia de este nicho social, sino porque las pocas que existen (¡gracias al cielo!) suelen vestirse igual a los hombres. Lo digo como una observación estadística más que un juicio de valor, pero dentro de la mamertería las mujeres son feas.
Sin embargo, detenernos en los detalles exteriores, como esa manera insalubre de tomar café recalentado en vasos de plástico verde, ese gusto por las agendas de lomo de cuero y páginas de bordes dorados llenas de papelitos, esa fijación por las organizaciones con siglas, distrae del pensamiento esencial que hace al mamerto. Mamerto no es sólo izquierdista. Aunque el origen de la palabra está en la coincidencia de “ertos” en el Partido Comunista Colombiano, cuando Gilberto Vieira y Filiberto Barrera eran sus directivos, hoy el término se esparció por almas que moran fuera del partido.
En el fondo de esos corazones apasionados y recalcitrantes está la lucha constante de una existencia contradictoria. Los mamertos poseen una certeza absoluta de conocer la verdad sobre lo que debe ser para todo el mundo. Su misión es cambiar la tierra porque saben que, como está, está mal. Cambiarlo a usted, cambiarme a mí, cambiar el destino del pueblo. La revolución no es personal, compañero, la revolución es de masas. Por eso los pobres se ajustan tan bien a los objetivos de nuestros salvadores; los pobres, que no tienen voz para decir que no quieren que los salven.
Gente sabia podrá explicar cómo esto es una consecuencia de la filosofía marxista, pero el asunto no viene al caso, pues la mayoría de los mamertos no entienden a Marx, de todos modos. No por eso su seguridad inamovible de poseer la verdad va a derrumbarse, ni su deseo de salvar a la humanidad, así la humanidad se niegue, va a calmarse. Es una vocación espiritual: la mística intolerante, esencial del mamerto. Frente a esta ética de hierro, son infructuosos los argumentos, las discusiones, las evidencias más claras. Unos por sofismas burgueses, otros por manipulaciones y engaños mediáticos, y otros más por conspiraciones extranjeras. Frente a su seguridad dogmática, es inaceptable la diferencia o el disenso; son debilidades de mentes aplacadas por ese enemigo externo siempre al acecho.
En contra de este arrojo vital del mamerto se estrella la vida diaria de Juan, de María y de Pedro. Los mamertos son personas del común disfrazadas de revolucionarios. Los guerrilleros son revolucionarios disfrazados de personas del común. La diferencia es fundamental, y está en el corazón de la existencia contradictoria (¿por eso amarga e iracunda?) del mamerto.
Cuando se cierra el comité, se reparten las comisiones y se levantan las actas, el mamerto vuelve afónico al sistema contra el que vociferó durante horas. Se enjuaga su garganta con coca-cola antes de subirse al Transmilenio. Madruga al día siguiente al trabajo, por lo regular en una entidad del sector público, o a la universidad, generalmente una institución del Estado. Paga impuestos, tiene cuenta bancaria, hace mercado en el Éxito, ve telenovelas, y les compra cerveza a Bavaria y cigarrillos a Mustang en las tiendas salseras de La Candelaria.
A pesar de su escaso potencial reproductivo los mamertos son marginales duraderos. Serán los fósiles vivientes que atestigüen que en Colombia algunas cosas han cambiado para bien. A la gente ya no la matan tanto por lo que piensa o dice, sino por lo que hace, y eso para los mamertos es garantía de perpetuidad.
CartelUrbano.com
miércoles, 31 de agosto de 2011
¡DESISTO DE LA DENUNCIA!...
Denuncié hace meses, por calumnia, a periodistas de dos grandes medios. ¡Ingenuo! Aquí el aparato judicial solo tiene direccionales de izquierda. Como respuesta: a) me iputaron calumnia por escribir sobre sindicalistas que firmaron manifiesto de apoyo a las Farc; b) declararon ilegal mi prueba reina: el archivo Reyes; c) La grabación de mis conversaciones y las piezas procesales reservadas se emitieron por radio y TV sin que nadie se inmutara.
Comparemos: el 'profesor Cienfuegos' fue acreedor de subrogados penales y presunciones favorables. A Bernardo Moreno, Arias y el staff de Minagricultura se los calificó como delincuentes de alta peligrosidad. Ahora están en la mira del Colectivo el general Montoya y Luis Carlos Restrepo, dos héroes de la lucha contra el terrorismo. Plazas Vega está en la cárcel; los determinadores del holocausto son prohombres. ¡Para qué hacer el papel de rey de burlas en el sainete de la impunidad!
Juan Paz publicó este domingo un estremecedor reportaje fotográfico. Después de que Uribe propinara una paliza dialéctica y moral al jefe comunista Iván Cepeda y a sus carnales del Colectivo Alvear Restrepo, las 'víctimas' (los derrotados por Uribe) fueron a lamer heridas, rumiar odios y urdir nuevas tramas en una finca de Chía. Al ex presidente ya no lo persiguen con ruidosos ataques dinamiteros o sigilosos francotiradores. Ahora lo acribillan con denuncias penales y con una masiva propaganda negra internacional.
En las fotos de Juan Paz, Cepeda, el jefe comunista, posa con cara de rey de la tribu, a quien abrazan, sonrientes y comedidos, sus alfiles: 1) el ex comandante 'Gonzalo', del Eln (en pose de vicario de la moral, quien recibe jugosos honorarios por impartir excomuniones a uribistas y absoluciones a los demás); 2) Claudia López y la directora de la MOE (detentadoras de la rara atribución de determinar cuál votación es 'atípica' y cuál, en cambio, fue santificada por la inspiración del Espíritu Santo); 3) dos señoras de la plantilla de una empresa de medios (TV y FM Radio) y -¡oh sorpresa!-; 4) don Iván Velásquez -magistrado de la 'parapolítica', del caso Tasmania y de las borracheras en Yopal-, a quien abrazan todos -y todas- y posa cual mascota: obsecuente, obediente y leal.
León Valencia, en Mis años de guerra (o, 'Años de crímenes'), confiesa que su 'vena' investigadora le viene de militar en el Eln, porque allí le ordenaron recoger información con todos los "detalles de las relaciones entre narcotraficantes y dirigentes políticos de las regiones y del país" (pág. 197).
Según eso, el infame montaje político judicial contra Uribe, tuvo: 1) un capital semilla (miles de millones) entregado por el gobierno a Renovación Socialista (Arco Iris) como premio a su desmovilización; 2) una metodología formulada por el Eln; 3) un magistrado investigador parcializado, quien suele emborracharse con las figuras señeras de la oposición a la Seguridad Democrática. 4) la presencia ominosa, tras bambalinas, de un duendecillo burlón, que ríe y ríe, puesto que el plan estratégico trazado por el Comité Central del Partido Comunista -fundador de las Farc- es perifoneado, juguetonamente, por un aparato mediático cuyos propietarios podrían ser (¡Dios no lo quiera!) las primeras víctimas del Socialismo del Siglo XXI, cuyo triunfo parecen desear.
¿Víctimas de Uribe, esos, los de las fotos? ¡Pero si viven como pachás por obra de la Seguridad Democrática! ¡Pero si están disfrutando de las libertades de movilización y expresión, antes conculcadas por el terrorismo de las Farc, el Eln y las Auc! ¡Pero si los tipos obtienen ingresos que solo los pueden pagar unas empresas boyantes porque reina la confianza inversionista y la seguridad! ¡Pero...!
El Tiempo, 31 de agosto 2011
lunes, 29 de agosto de 2011
UN ATRASO QUE INDIGNA...
Con enorme franqueza, la consejera para el Cambio Climático, Cecilia Álvarez Correa, reveló las cifras en una entrevista para El Heraldo. De 6.000 casas contratadas para el sur del Atlántico, una de las regiones más afectadas por el desastre invernal, apenas han construido 187. Y esto diez meses después de que la tragedia se cebara con esta rica región agrícola, cuando el jarillón que la separa del canal del Dique se reventó y produjo una inundación sin precedentes.
El juicio de responsabilidades por lo del jarillón sigue pendiente, aunque muchos apuntan a un contrato -ya echado para atrás- para profundizar el canal del Dique. En cuanto al juicio por el atraso en la reconstrucción, el asunto apenas comienza. El tema no son solo las casas. Más de 80.000 millones de pesos esperan en los bancos a que los alcaldes de la zona se pongan de acuerdo para contratar la reconstrucción del acueducto regional.
¿Quién tiene la culpa? Empiezo por un problema de ambiente: hay cientos de funcionarios paralizados de miedo. La necesarísima campaña contra la corrupción, liderada por los organismos de control y alentada con sonoras ruedas de prensa por el propio presidente Juan Manuel Santos, ha sido un viento fresco en el enrarecido ambiente del sector público. Pero, de paso, ha generado una ola de terror a tomar decisiones o contratar.
Al Gobierno le ha faltado dosificar el mensaje: que teman lo peor los corruptos, pero que se sientan respaldados los funcionarios que hagan bien las cosas. La satanización de todos los funcionarios, como si por el solo hecho de serlo ya tuvieron un pie en la cárcel, no es buena. Una cifra demuestra esta parálisis: al término del primer semestre, solo el 13,4 por ciento del presupuesto de inversión de la Nación había sido ejecutado. Esto es un crimen en un país con tantas necesidades. Y lo es aún peor en el caso de la ola invernal. Ya arrancó una nueva temporada de lluvias y la inmensa mayoría de los damnificados sigue sin casa, sin acueducto, sin carretera. El caso de Gramalote da para columna aparte.
Volviendo al sur del Atlántico, algunos han querido culpar al gobernador Eduardo Verano y a los alcaldes de los municipios afectados. El Gobierno Nacional alega que giró los recursos y que las autoridades regionales y locales, así como las fundaciones contratadas en el tema de las casas, no los han ejecutado. Suena bien desde el punto de vista académico. Pero la realidad no es así. El Gobierno sabe que la gran mayoría de departamentos y municipios tiene instituciones muy débiles, con escasa capacidad de gestión. Esto requería una intervención directa y efectiva de los ministros responsables y del propio Presidente.
Las dimensiones de la tragedia desbordaron la capacidad de reacción de las autoridades. Así lo reconoció Santos desde un principio. ¿Tenía sentido delegar tanto en las autoridades locales? George W. Bush ha dicho que uno de sus grandes errores lo cometió ante la tragedia del huracán Katrina. Confiado en que las instituciones funcionarían (la Fema, autoridad federal para las emergencias, así como el gobierno de Nueva Orleans), delegó: comprendió tarde que tenía que haberse involucrado personalmente, que hay tragedias que necesitan el liderazgo directo del Presidente.
Sé que las comparaciones son odiosas, y en estos tiempos la que voy a hacer lo es aún más. Pero uno se imagina a Álvaro Uribe gobernando, con bota pantanera y poncho, desde la región inundada, hasta que salieran adelante las casas y los acueductos. Santos tiene un estilo diferente y eso es respetable. Pero de alguna manera debe conseguir que se supere el atraso en la atención de una de las mayores tragedias invernales de la historia del país. A la hora de la verdad, la historia no juzgará por esto ni a alcaldes ni a gobernadores. Lo juzgará a él.
El Tiempo, 18 de agosto 2011
Suscribirse a:
Entradas (Atom)









